A orillas del río Leza y a solo unos minutos de Logroño, Agoncillo guarda la esencia de los pueblos riojanos con historia, vino y tradición. Su silueta está marcada por el Castillo de Aguas Mansas, testigo de siglos de vida, y por calles tranquilas donde el tiempo parece detenerse. En sus alrededores, viñedos, campos y paisajes naturales invitan a pasear, descubrir y brindar. Agoncillo es el punto de partida perfecto para disfrutar del vino en compañía y explorar la riqueza cultural y gastronómica de La Rioja.
Agoncillo se encuentra en la ribera del río Leza, rodeado de campos fértiles y viñedos que pintan el paisaje con distintos colores según la estación. Los caminos rurales y las sendas que bordean el río invitan a pasear, disfrutar de la calma y conectar con la naturaleza riojana.
El Castillo de Aguas Mansas es el gran símbolo del pueblo, una fortaleza medieval del siglo XIII que aún conserva su majestuosidad y que se ha convertido en sede del Archivo Histórico de La Rioja. Junto a él, la Iglesia de Nuestra Señora de la Blanca destaca por su elegante retablo barroco, auténtica joya artística de la comarca.
Muy cerca, el Museo Würth La Rioja ofrece una de las colecciones de arte contemporáneo más interesantes del norte de España, en un espacio innovador y sorprendente. Además, pequeños rincones culturales y festividades locales aportan el toque humano y festivo que caracteriza a los pueblos riojanos.
El entorno de Agoncillo forma parte del corazón vitivinícola de La Rioja. Sus bodegas, viñedos y tradiciones en torno al vino son el complemento perfecto para cualquier visita. A ello se suman productos locales como el azafrán, quesos y embutidos que realzan cada copa y cada comida compartida.
¡Estamos deseando darte la bienvenida, salud y hasta pronto! 🍷
